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LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA QUE MÁS CRECERÁN EN 2026, SEGÚN LAS PROYECCIONES DEL PIB

  • armandoosoriomaldo
  • 21 ene
  • 3 Min. de lectura

América Latina entra en 2026 con un panorama económico marcado por contrastes, pero también por oportunidades claras de expansión. Las más recientes proyecciones del Banco Mundial, incluidas en su informe Perspectivas económicas mundiales, revelan qué economías de la región liderarán el crecimiento del Producto Interno Bruto real y cuáles enfrentarán mayores desafíos en un contexto global todavía incierto. 


Este análisis presenta una lectura periodística y actualizada de los datos, con un enfoque propio que combina cifras, contexto macroeconómico y factores estructurales. El objetivo es identificar tendencias clave, explicar por qué algunos países crecerán más que otros y qué implicaciones tendrá este desempeño para la región.


Liderazgo del Caribe y Centroamérica en el crecimiento económico 

Las proyecciones para 2026 colocan a la República Dominicana como la economía de mayor crecimiento en América Latina, con una expansión estimada de 4.5 %. Este desempeño confirma la solidez del país caribeño, impulsada por el turismo, la inversión extranjera directa, las exportaciones de zonas francas y un consumo interno resiliente. Además, la estabilidad macroeconómica y la continuidad de políticas fiscales prudentes refuerzan la confianza de los mercados. 


En segundo lugar aparece Panamá, con un crecimiento previsto de 4.1 %, apoyado en su papel como centro logístico y financiero regional. La recuperación del comercio global y la normalización de actividades vinculadas al Canal fortalecen sus perspectivas. Panamá continúa beneficiándose de una infraestructura estratégica que le permite capitalizar la reactivación del transporte marítimo y los servicios asociados.


También destacan Paraguay, con 3.9 %, y Guatemala, con 3.7 %. En el caso paraguayo, el dinamismo del sector agroexportador y la estabilidad monetaria siguen siendo pilares clave. Guatemala, por su parte, mantiene un crecimiento sostenido gracias a las remesas familiares, la demanda interna y un sector financiero relativamente sólido. 


Otros países de Centroamérica, como Costa Rica con 3.6 %, Honduras con 3.5 %, El Salvador con 3 % y Nicaragua con 3 %, muestran un desempeño positivo, aunque con diferencias internas. En general, la región se beneficia de una demografía joven y de un mercado interno que continúa sosteniendo la actividad económica. 


Argentina y el Cono Sur entre recuperación y moderación 

Uno de los datos más llamativos del informe es la proyección de Argentina, con un crecimiento estimado de 4 % en 2026. Este repunte se interpreta como una recuperación tras años de inestabilidad, ajustes macroeconómicos y alta inflación. Aunque el crecimiento proyectado es significativo, los analistas advierten que dependerá en gran medida de la continuidad de reformas estructurales, la estabilidad cambiaria y el acceso al financiamiento. 


En contraste, otras economías del Cono Sur presentan un avance más moderado. Chile y Uruguay registrarían un crecimiento de 2.2 %, reflejando una etapa de consolidación tras ciclos de desaceleración. Ambos países mantienen fundamentos macroeconómicos sólidos, pero enfrentan un entorno externo menos favorable y una demanda interna más contenida. 


Brasil, la mayor economía de la región, crecería 2 % en 2026. Aunque la cifra es inferior al promedio regional de los países líderes, sigue siendo relevante por su peso económico. La expansión brasileña estaría sostenida por el consumo interno y el sector agrícola, aunque limitada por restricciones fiscales y un crecimiento potencial más bajo. 


Economías andinas y México con avances desiguales 

En la región andina, Colombia crecería 2.6 % y Perú 2.5 %, cifras que reflejan estabilidad, pero también retos asociados a la inversión privada y la confianza empresarial. Ecuador alcanzaría 2 %, condicionado por factores fiscales y estructurales, mientras que Haití también mostraría un crecimiento de 2 %, aunque desde una base económica frágil. 


México, la segunda mayor economía de América Latina, tendría una expansión de apenas 1.3 %. Esta moderación responde a una desaceleración del consumo, menores niveles de inversión y una dependencia significativa del ciclo económico de Estados Unidos. Aun así, el fenómeno del nearshoring sigue siendo una oportunidad de mediano plazo que podría mejorar sus perspectivas más adelante. 


El caso más complejo es Bolivia, que enfrentaría una contracción económica de 1.1 %, reflejo de desequilibrios internos, menor producción de hidrocarburos y limitaciones en el frente fiscal y externo.

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